LOS EMPRESARIOS VALENCIANOS EXIGEN UNA REFORMA LABORAL PARA ADECUAR LOS SALARIOS A LA PRODUCTIVIDAD.
(Noviembre 2009)
La patronal de la Comunidad Valenciana ha secundado la petición de la CEOE al Gobierno de flexibilizar el mercado laboral. Fue el primer punto fuerte que abordó el presidente de Cierval, Rafael Ferrando, en su discurso de cierre de la 'Jornada de Reflexión Empresarial'. En ella se actualizaron las prioridades empresariales salidas de la asamblea general de Cierval de julio de 2008 y se propusieron unas medidas urgentes -sintetizadas en un decálogo- para acelerar la recuperación económica y la creación de empleo y reorientar el patrón de crecimiento económico.
La reforma laboral que apoya la patronal valenciana no incluye un abaratamiento del despido, según subrayó Rafael Ferrando ante un auditorio compuesto por los principales líderes empresariales de las tres provincias. No obstante, reconoció que muchas empresas, a la hora de reducir plantilla, han cerrado «al no poder costear los gastos laborales». Es más, también planteó el caso de empresarios que tienen miedo a contratar ante el temor de no poder afrontar las indemnizaciones futuras en caso de tener que despedir a trabajadores. Esta situación fue definida por el presidente de Cierval como «esperpéntica e ilógica».
Alejado el fantasma del abaratamiento del despido, la reforma laboral pretende adecuar los salarios a la productividad, mejorar el control del absentismo, reducir los costes laborales así como los tipos de contratación o potenciar la movilidad geográfica y funcional. Al respecto, el secretario general de la patronal alicantina (COEPA), Javier López Mora, dijo que el empleo no se defiende con prohibiciones y cifró en un 5% de media anual la subida de los costes laborales.
Aunque la petición de flexibilizar el mercado laboral ya estaba presente en anteriores decálogos de la patronal, ahora ha adquirido mayor relevancia por el peso que ocupa en el discurso de los líderes empresariales. Casi tanto como el de la financiación, otro gran talón de Aquiles. Y siguen insistiendo en lo mismo: necesitan crédito, sobre todo las pymes, además de que se reduzca la morosidad y el retraso en el pago de las administraciones.
Juan José Sellés, presidente de la confederación de pequeñas y medianas empresas (Cepymeval y Cepyme-Alicante), denunció la «pasividad» del Gobierno, porque hasta ahora «no ha planteado un plan general contra la crisis, sino sólo medidas aisladas», lo que está desencadenando lo que calificó como «ERE silencioso».
La lectura más crítica respecto al papel de los empresarios la ofreció el presidente de la patronal de Valencia (CEV), José Vicente González: «Nosotros también tenemos que hacer cosas; algunas no las hemos hecho, y otras no las hemos hecho bien». Entre ellas, desarrollar una industria fuerte. «No hay ningún país avanzado en el mundo sin una industria potente», dijo.
González instó a las administraciones a racionalizar los recursos y evitar duplicidades, por ejemplo, a la hora de promover la internacionalización. También en este apartado repartió estopa: «No es buena política la de café para todos, hay que saber elegir, priorizar, apoyar los proyectos con capacidad de influir en sus entornos (a la hora de fomentar la I+D+i)».
Gana peso en el argumentario la necesidad de reducir la presión fiscal, y se hace más hincapié en la necesidad de establecer acuerdos con los sindicatos. «Hoy la sociedad nos pide que seamos capaces de entendernos», dijo Ferrando. Pero insistieron en que la maquinaria no se pondrá de nuevo en marcha si la sociedad no vuelve a consumir.
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