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Formación
¿¿FORMACIÓN?? ¡¡SÍ, GRACIAS!!
No intentaré descubrir algo de todo lo que queda por descubrir, ni haceros reflexionar sobre lo que aún nadie ha reflexionado. Sólo hablaré de obviedades, de aquello que se sabe, pero nadie se conciencia, lo “políticamente correcto”, pero difícil de plasmar en acción: de la necesidad permanente de una formación continua. Y no sólo para los operarios de primera línea o el personal administrativo de la empresa, también para los directivos y mandos intermedios. En un mundo empresarial que evoluciona, el no que se recicla, retrocede. La gestión de innovación en la empresa moderna comienza por una correcta detección de necesidades a todos los niveles y empezando por la cabeza. Un buen facultativo nos diría, si me permiten la comparación, que no hay diagnóstico perfecto –sólo la autopsia lo es–, pero que todo buen diagnóstico permite un tratamiento a tiempo. Como resultado de cinco años de experiencia como director gerente de AFELIN (Asociaciones Federadas de Empresarios de Limpieza Nacionales), federando asociaciones pequeñas y medianas tanto a nivel provincial como autonómico, viviendo el día a día del sector en toda su riqueza de matices, a la conclusión más importante que he llegado es que toda empresa de futuro debe ser gestora de empleo y de servicio de calidad. Y por calidad no estoy haciendo referencia al servicio de limpieza en sí mismo, sino al indicador más grande de calidad: nuestro personal. La mayor parte del trabajo que llevamos a cabo diariamente es resultado de la actuación de estas personas y de su habilidad para coordinar sus esfuerzos. De ellos depende la supervivencia de nuestra empresa. Por supuesto que conocemos la realidad del operario de limpieza que arrojan todos los estudios. Limpiar lo que otros ensucian continúa siendo un estigma, por lo que no es extraño que las estadísticas hablen de profesionales con limitada autoestima, además de escasa capacitación y reciclajes deficientes. Es duro reconocerlo, pero la baja cualificación es una realidad en todos los niveles del sector, lo que se traduce en absentismo laboral, faltas y bajas de difícil credibilidad, suplencias, seguros sociales y pagas duplicadas, todos ellos factores que ahogan al empresario, que es el que paga el precio de tener un equipo sin motivación. No derramemos lágrimas de cocodrilo ni nos rasguemos las vestiduras porque a estas alturas de la película todos sabemos ya que a nuestros equipos se les puede motivar: primero, dignificando su trabajo y aumentando su competencia mediante programas de formación ocupacional y segundo, facilitando su promoción y reciclaje a través de programas de formación continua. Si el objetivo es aumentar los beneficios de la empresa, primero hay que pensar en el cliente interno, es decir, en nuestros trabajadores. Aceptemos de una vez que ellos son primero personas y, después, generadores de productividad. Pregúntese: en el último año, ¿cuánto esfuerzo he invertido en procesos de formación interna que responden realmente a necesidades del equipo? Aunque el marketing ha hecho calar en nuestras mentes que todos podemos hacernos expertos en limpieza utilizando una marca u otra, el operario de limpieza profesional debe saber reconocer que un buen proceso de limpieza involucra muchos más aspectos que la marca del producto: implica habilidades y organización, buen gusto, un firme sentido del orden y de la higiene, un conocimiento técnico para realizar correctamente el trabajo y, sobre todo, DESEOS DE TRABAJAR. De la misma manera que de nada vale sentarse en el sofá del psicoanalista toda la vida o continuar llevando bastón cuando ya estamos rehabilitados, como promotor de un asociacionismo que no regala peces sino que enseña a pescar, ya no acepto la excusa de que la formación tiene un coste. ¡Una y otra vez he visto que lo que sale realmente caro, suicida diría, es no reciclarse ni formar al personal! Está demostrado que las empresas que aprenden están haciendo más de lo necesario para sobrevivir. Con la adquisición de conocimientos, aseguran su desarrollo y su crecimiento. Y hoy para ello el empresario dispone de diferentes subvenciones: autonómicas y estatales (Formación de Oferta) y el crédito bonificable (Formación de Demanda), que si no se consume caduca cada 31 de diciembre, todo ello con la participación y cofinanciación del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, el Servicio Público de Empleo Estatal (antiguo INEM), el Fondo Social Europeo y la Fundación Tripartita para la Formación en el Empleo. Desde AFELIN asesoramos al empresario, con o sin asalariados en el correcto uso y disfrute de estas subvenciones, en la gestión de la innovación en la empresa moderna, en la detección de necesidades formativas y su posterior itinerario formativo. La plataforma de despegue hacia el futuro se sustenta sobre siete pilares: 1. La realidad de la formación continua como función estratégica en la empresa moderna. 2. La formación continua como parte necesaria de un proyecto global concebido como cambio a mejor en lo humano, social y profesional, conciliando entre otros objetivos la vida familiar y laboral. 3. La formación continua como valor determinante en la cuantificación y cualificación de los recursos, el capital humano de la empresa y su competitividad en el mercado. 4. La necesaria innovación y calidad de los productos formativos, resultado no sólo de las novedades del mercado sino también de una permanente y total evaluación de lo ya realizado y sus resultados. 5. La incidencia de la formación continua en el puesto de trabajo y en la autoestima y fidelización del participante. 6. La cuantificación del retorno de la inversión realizada en la formación continua. 7. El salto cualitativo, el cambio de mentalidad de proveedor de formación continua a socio estratégico de una empresa con futuro; de director de formación de una empresa a consultor interno de la misma,… Ya no vale culpar a los demás. En la pared, sobre la puerta de vuestro despacho, en la pizarra, en la pantalla del ordenador y en la cuenta de resultados, el mensaje se lee cada vez más nítidamente: “SOIS LOS ARQUITECTOS DE VUESTRO PROPIO FUTURO”. Horacio Labat, director gerente de AFELIN
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